Josefina la cantora o El pueblo de los ratones, del bienquerido Kafka, es una narración -en una perspectiva empeñada- simbólica, que cuenta la vida de un pueblo sin infancia ni criterio artístico que gira en torno a Josefina, la que canta (o mejor dicho, chilla). El pueblo la ha convertido en patrimonio nacional, la honra y la protege cual lábaro patrio, aunque se entra en conflicto al analizar la opinión del mismo pueblo hacia ella: la creen fastidiosa, sin talento, en absoluto un fracaso como artista; sin embargo, son su fiel audiencia, la solapan y toleran.
Josefina bien pudiera representar a la clase dirigente, que ejerce su poder sobre las masas, masas que son seguidores abnegados, aunque para sus adentros no concuerden con su proceder, y sin embargo deliberadamente solapan y promueven aun los actos que desaprueban.
Está bueno.
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